22 de diciembre de 2025

Publicidad Navidad: Where Love Lives | John Lewis & Partners

Algo que destaco de esta época de Noviembre/Diciembre que me gusta mucho, es la espera, la intriga de como serán las publicidades de Reino Unido para las fiestas, ya son muy famosas, mucha gente las disfruta, sobre todo a los que nos gusta las narrativas, y vemos en las publicidades un mecanismo que funciona muy bien.

Este año, me ha gustado mucho esta que les dejo a continuación, una excelente idea, demostrando que a veces lo mas simple, lo mas sincero y emotivo no tiene nada que ver con la espectacularidad, sino mas bien con las vivencias cotidianas. Que la disfruten! Saludos, y muy felices fiestas!




14 de diciembre de 2025

“Call the Midwife”: ternura, luchas reales y el invevitable transcurrir del tiempo

Sentarse a ver Call the Midwife —o “Llama a la comadrona”, como la conocen en español— suele ser como refugiarse en un sofá cálido, te envuelve con su nostalgia, sus dramas humanos y su lucha cotidiana.
Pero con tantos años en la tv abierta inglesa, me parece que es necesario poner las lupa en las consecuencias cuando las historias se estiran demasiado. Lo difícil, es convivir con el paso de las temporada y por qué, para muchos críticos que he leído, el encanto original fue perdiendo su brillo.

Lo que hizo (y hace) que Call the Midwife valga la pena

- Una ventana honesta a historias poco visibilizadas: Desde su origen, la serie se basa en las memorias de Jennifer Worth, quien trabajó como partera en el East End de Londres en los años 50 y 60. 
Eso le da a Call the Midwife una base real, vivida, no hay glamour vacío, es un retrato de pobreza, desigualdad, vida dura, sueños, muertes, nacimientos; es lo humano en su forma más cruda y también en su forma más frágil.

- Un drama social con corazón y valentía moral: Aunque la atmósfera suele ser “acogedora”, la serie no rehúye temas fuertes: pobreza post-guerra, mortalidad infantil, enfermedades, abortos inseguros, pobreza, injusticias para mujeres, inequidades sociales.
Muchas críticas que leí la definen como una ficción “subversiva” porque detrás de los partos, los recién nacidos y los días grises, hay una serie consciente de los dramas reales, de las injusticias, del sufrimiento que muchas veces la historia oficial deja de lado. 

- Personajes entrañables, humanidad y esperanza en medio de la adversidad: El elenco —matronas, monjas, vecinas, familias humildes, madres, niños— funciona porque la serie respeta la dignidad de sus historias. Humor leve, lágrimas contenidas, alegrías fugaces, miedos reales: hay crudeza y ternura, a veces en una misma escena.
Y también: representa “sus voces” con mucho respeto, las de mujeres, pobres e invisibles. En un contexto pos-guerra donde esos relatos no eran normales de encontrar, Call the Midwife les dio visibilidad. 

- Un éxito de audiencia y su vigencia durante años: Desde su estreno en 2012, la serie conquistó audiencias enormes. La BBC la renovó una y otra vez: lo que comenzó como una ficción modesta basada en memorias pasó a ser un pilar del drama televisivo británico. 
A pesar de su ritmo pausado, muchas veces envuelto de nostalgia, logró que historias cotidianas, humanas y dolorosas llegaran a millones de personas: un logro difícil en tiempos de sobreproducción y ruido constante. 

Lo que se está perdiendo con el paso de las temporadas

Varias reseñas leídas sienten que la serie “se fue perdiendo con el tiempo” Con tanto recorrido (más de una década, muchas temporadas, cambios de elenco, actualizaciones históricas)  Call the Midwife fue modificando su equilibrio. Y para algunos espectadores ese cambio implicó pérdidas importantes.

Tiene un ritmo mas suave, menos crudeza y menos riesgo. En sus primeros tiempos, la serie tenía un balance entre ternura, drama social y cruda realidad. Con los años, ese balance se desplazó hacia lo “seguro”: historias más suaves, menos impactantes, conflictos menos extremos. Para algunos, perdió la fuerza del dolor real. Encontré una reseña que se refería a que su tono “heart-warming” a veces roza lo cursi. Muchos sienten que los clímax dolorosos, los dilemas intensos, las tragedias que hacían crujir la cotidianeidad, fueron reemplazados por melodramas más “amables”.

También acusa un desgaste por longevidad, con cambios de personajes y repetición de miradas sobre algún tema en particular.
Con el paso del tiempo, muchos personajes originales desaparecieron, otros envejecieron, se sumaron nuevas caras, nuevas familias, nuevas historias. Esa renovación generó un cierto desdibujamiento, lo que antes era íntimo se hizo coral; lo que era crudo se hizo tenue.

Hay que reconocer que a lo largo de las temporadas, el contexto histórico cambia, y con él, la verosimilitud.
Al avanzar en el tiempo dentro de la serie, las condiciones sociales, médicas y culturales cambian. Pero queda en evidencia que la serie a veces ajusta sus conflictos para que funcionen como drama contemporáneo más que como retrato histórico. Eso puede suavizar el impacto real que tenían ciertos problemas en la época. 
También se siente la perdida por el “East End pobre, crudo, post-guerra”. A medida que la serie alarga su línea temporal, esa crudeza se diluye: el barrio deja ser un pantano social para volverse un barrio más “normalizado”.

Por qué sigo creyendo que vale la pena

Si algo aprendí viendo Call the Midwife es que la vida no suele tener broches dorados ni finales limpios. Tiene heridas, silencios, decisiones pequeñas que pesan, nacimientos, muertes, renuncias, esperanzas rotas, sueños a medio armar. La serie, en su esencia, lo ha retratado con ternura, con crudeza, con humanidad.
Lo que no me convence del todo, es que esa evolución a veces implicó suavizar, embellecer, domesticar. Que la pobreza dejó de pesar, que los conflictos se resolvieron con ligereza, que el drama se transformó en confort.
Aun así, si pienso en lo mejor de Call the Midwife, pienso en aquellas historias que llenaron de voz a mujeres olvidadas, en vidas que merecieron nacer y sentirse, en medicinas emocionales administradas sin jeringas, con palabras, con empatía y con cuidado.

Por eso, si doy un veredicto honesto: Call the Midwife sigue valiendo muchísimo. Pero al verla ahora, siento que miro un retrato distinto al original; uno teñido por el paso del tiempo.

9 de diciembre de 2025

Volvió Dix pour cent a Netflix: por qué sigue siendo imperdible

Hay series que cuando reaparecen en el catálogo de una plataforma de streaming, generan una especie de sonrisa automática. Eso pasa con Dix pour cent (o Call My Agent, como la conocen muchos).

Ahora que Netflix la volvió a poner en circulación, es una oportunidad perfecta para volver a sumergirse en ese universo tan atípico para nosotros: el detrás de escena del mundo del espectáculo, contado con humor, ternura, ironía y personajes absolutamente entrañables.

Por qué Dix pour cent sigue tan vigente

Lo primero que hay que decir es que esta serie tiene algo rarísimo y valioso: es divertida sin ser superficial, ácida sin ser cínica, y emotiva sin volverse empalagosa.

La premisa es simple: seguimos la vida de los agentes de una prestigiosa agencia parisina que representan actores y actrices famosos. En cada episodio, una estrella real interpreta una versión (maravillosamente exagerada) de sí misma. Pero eso es solo la excusa, porque en el fondo, Dix pour cent no va tanto de celebridades como de: egos frágiles, relaciones de poder, lealtades traicionadas y recuperadas, vocaciones en crisis y ese equilibrio imposible entre la vida personal y el trabajo.

Cada personaje tiene capas. Andréa, con su coraza de hierro; Mathias, adorable y desastroso; Gabriel, perdido entre el amor y la vocación; Arlette, leyenda viva con más humanidad de la que aparenta. Es imposible no encariñarse.
Y después está París, que no es postal turística, sino escenario vivo: oficinas, bares, rodajes caóticos, pasillos donde se negocia el destino de una carrera en dos frases.

El humor de Dix pour cent: su arma secreta

Lo que hace especial a esta serie es su tono. El humor no viene del chiste fácil, sino de las contradicciones humanas, lo que se dice y lo que se piensa, las situaciones incómodas que todos hemos vivido, solo que acá amplificadas por el mundo del espectáculo.
Te reís, pero también te quedás pensando. Y a veces, te queda incluso un nudo en la garganta. Porque detrás del glamour hay mucha soledad, mucha inseguridad y mucho miedo a dejar de ser necesario.

Por qué la reposición en Netflix importa

Que vuelva ahora no es casual. En un momento donde abundan las series oscuras, violentas o hiperintensas, Dix pour cent ofrece algo distinto: una serie adulta sin ser oscura, inteligente sin ser pretenciosa, profunda sin dejar de ser ligera.
Es ideal tanto para quienes la vieron en su momento y quieren revivirla, como para quienes nunca la descubrieron y ahora pueden hacerlo de corrido, sin esperar temporadas.

Qué ver si te gustó Dix pour cent

1. The Morning Show
El detrás de escena de un noticiero estadounidense. Mucho ego, poder, manipulación y vulnerabilidad. Menos humor, más tensión, pero el mismo retrato humano de un mundo competitivo.

2. Beef
Otra liga emocional, pero comparte algo clave con Dix pour cent: los personajes no son ni buenos ni malos. Son humanos, y eso bien retratado la vuelve fascinante.

3. Emily in Paris
Más liviana, más estética, menos profunda, pero si te atrapó París como escenario y el mundo laboral creativo, esta es una buena continuación relajada.

4. Hacks
Una joya sobre el mundo del stand-up, el paso del tiempo, el ego artístico y la relación entre generaciones. Inteligente, ácida y muy humana.

5. Entourage
La versión masculina, más caótica y más excesiva del mundo del espectáculo. Menos refinada, más desenfrenada, pero comparte ese vínculo con el detrás de escena.

6. Master of None
Para quienes disfrutan las series sobre vocación artística, vínculos, dudas existenciales y la vida en las grandes ciudades.

El verdadero legado de Dix pour cent

Más allá del éxito, de los cameos brillantes y de su maquinaria narrativa perfectamente aceitada, Dix pour cent deja algo más profundo: la certeza de que incluso detrás del glamour, las alfombras rojas y las sonrisas públicas, seguimos siendo personas buscando aprobación, amor, seguridad y sentido. 
Y esa, creo yo, es la razón por la que sigue funcionando tan bien hoy como cuando se estrenó.

Saludos, y nos estamos leyendo la próxima!

4 de diciembre de 2025

The Forsytes: nueva versión, viejas pasiones

Ví la primera temporada de la nueva adaptación de la saga, me pregunto: ¿Puede The Forsytes seguir sorprendiendo en 2025? Con los primeros capítulos me convencí de que la respuesta es un tanto tibia: sí, hay belleza, drama, conflictos que siguen funcionando, pero también hay decisiones que obligan a resignar partes de lo que hizo grande a los libros.

La nueva serie es excelente visualmente. Pero no es “la” saga de Galsworthy: es una re-interpretación moderna con luces y sombras. Y creo que vale la pena recorrer lo bueno, lo cuestionable, y por qué para algunos lectores de la saga, la adaptación será un éxito y para otros una serie desabrida.

Un poco de historia: qué son los libros y por qué importan

The Forsyte Saga es en realidad una serie de tres novelas —publicadas entre 1906 y 1921— más dos interludios. Con ellas, Galsworthy construyó un retrato generacional de una familia de “nuevos ricos” ingleses, obsesionada con la propiedad, el estatus, la estabilidad, marcada por las tensiones entre deber, deseo, tradición y modernidad. 
Los personajes centrales —como Soames Forsyte, Jolyon Forsyte Jr., Irene Heron — representan distintos modos de concebir el mundo: la propiedad frente al amor, el conservadurismo frente a los actos de libertad, lo seguro contra lo incierto. Esa tensión entre lo moral y lo social, fue la columna vertebral de la novela. 
A lo largo de los años, la saga fue adaptada varias veces: la versión clásica en blanco y negro de 1967, la más conocida de 2002, etc. En ese sentido, esta nueva versión llega con la carga de expectativas, nostalgia y con el riesgo inevitable de reinterpretar lo que en la novela era muy específico de su época.

Qué ofrece: lo que me convenció

Si estás viendo esta nueva versión y te gusta el “costume-drama”, hay varios elementos que claramente están pensados para maravillarnos:

- Una producción visual cuidada: vestuario, escenografía, ambientación. El lujo, los salones, el estilo victoriano tardío: todo funciona. Esa mezcla entre lo elegante, lo cerrado, lo tradicional, pero también la opresión de los valores familiares. 

- Personajes que empiezan a “respirar”: la serie le da un peso mucho mayor a los personajes femeninos que la novela. Según la adaptadora, Debbie Horsfield, la idea fue "redress the balance" (dar más voz a las mujeres) — sin eliminar a los hombres. 

Esto implica que personajes secundarios o menos “centrales” en las novelas podrían tener ahora líneas más visibles, conflictos propios y algo más de agencia. Para quienes leemos con perspectiva contemporánea, puede ser una oportunidad valiosa de re-lanzar la saga bajo otra mirada.

- Drama, romance, tensión, secretos familiares con excelente ritmo para enganchar desde el piloto. Las peleas por la herencia, las diferencias de clase dentro de una familia adinerada, los amores prohibidos, los triángulos amorosos, las disputas de poder, está todo ahí. Si te gustan las sagas familiares ambientadas en épocas pasadas, esta versión tiene condimentos mas que suficientes para atraparte. 

- Atractivo para nuevas generaciones: la serie funciona como puerta de entrada para quienes no conocían los libros ni las adaptaciones anteriores. Así que, sin nostalgia o comparaciones previas, puede disfrutarse como un melodrama histórico con estética moderna. 

Pero también hay sacrificios: Lo que no me convenció

La adaptación no elude los cambios, y algunos son bastante grandes. Si leíste los libros y esperás fidelidad, prepárate para las decepciones:

- No es una adaptación “fiel”: los responsables reconocen desde el inicio que no iban a hacer un “copy-paste” de las novelas, sino reinterpretarlas. Así, la estructura, el enfoque narrativo y el peso de ciertos personajes cambian. Por ejemplo: en esta versión el conflicto inicial familiar se reconfigura, se mueven casas, se reorganizan relaciones, lo que altera la dinámica original. 

- Algunos cambios molestos al espíritu original: se advierte enseguida que detrás del barniz de la producción, las buenas locaciones, los buenos actores, el esplendor visual, hay un guion que a veces “suena falso”: diálogos modernos, maneras de actuar que se sienten poco “del siglo XIX”, y una sobreexposición de la sensualidad y el drama que parece más “soap opera” que “drama literario”. 

- Riesgo de diluir los matices morales: parte de la grandeza de los libros de Galsworthy era su sutileza: personajes complejos, ninguno completamente bueno o malo, decisiones ambiguas, ambivalencias emocionales. En esta versión, por la necesidad de condensar tramas y generar tensión rápida, la serie parece inclinarse más hacia los contrastes claros (víctimas, traiciones, pasiones intensas) lo que podría simplificar la riqueza moral original. 

- Ritmo y tono contemporáneos más que históricos: el “glamour victoriano” suena más a reinterpretación moderna del glamour (un poco entre Downton Abbey y Bridgerton) que a una recreación histórica fiel. Las tensiones, los conflictos, los debates morales se ajustan para el público moderno, lo que puede chocar con quienes buscan autenticidad histórica. 

Por eso, creo que la serie va a dividir mucho: habrá quienes la amen como un drama elegante, romántico con conflictos intensos, y quienes la critiquen por “modernizar” la novela original.

Mi mirada personal después de los primeros capítulos

Yo estoy en un punto intermedio, con la saga que leí, y lo que me gustan las series de época (reconozco que, en parte para el nuevo público, se deben modernizar) . Me gusta lo que están intentando: visibilizar voces femeninas, actualizar algunas tensiones de clase y género, hacer que la saga hable también al siglo XXI. Pero extraño la sutileza de Galsworthy con sus personajes moralmente ambiguos, con un lirismo sutil que no necesita grandes trucos para calar hondo.
Si viera The Forsytes sin haber leído la saga, probablemente me hubiera gustado más. Aceptaría con mejor ganas sus romances, traiciones, secretos, su escenografía y la tensión familiar. Pero como lector de los libros, siento que pierde algo esencial: esa ambivalencia en las personajes que te hace dudar, reflexionar, mirar con timidez y con juicio crítico al mismo tiempo.

En resumen, The Forsytes es una apuesta ambiciosa: una reinterpretación contemporánea de una saga clásica, con paisajes deslumbrantes, diseño de producción muy cuidado, conflictos de época replanteados y una sensibilidad más moderna, especialmente hacia los personajes femeninos.
Funciona muy bien como drama familiar, romántico, lleno de pasiones y traiciones. Pero si lo que buscás es la profundidad moral de Galsworthy, vas a extrañar los matices, y hasta los pliegues de sus personajes.

Espero que si tienen oportunidad de verla, me comenten sus impresiones. Saludos, y hasta la próxima!