20 de agosto de 2007

En la oscuridad

Hace mucho que no publicaba un cuento mio. Espero que les guste! Un abrazo. Estanis.

En la oscuridad
Por Estanislao Zaborowski

- Cuidado que está resbaladizo.
- Cuidado que resbala.
- Ya lo escuché, dejá de repetir todo.
- Y que se yo si lo escuchaste, te aviso por las dudas.
- No pisen ahí, que está floja esa piedra.
- ¿Ahí donde?
- Abajo, a tu derecha.
- ¿A dónde, dijo?
- ¿No escuchabas todo?
- Idiota.
- No veo nada.
- Yo tampoco, pero estoy seguro que es por acá.
- ¿Y si nos perdimos?
- No, por acá pasamos. ¿Ven esa piedra puntiaguda que sobresale ahí arriba?
- No. No, veo un carajo.
- Yo tampoco.
- Son dos boludos, al pedo los traje.

Al cabo de cinco minutos.

- Ahí está. Vamos a sacarlo. Yo me adelanto para guiarlos, y ustedes lo cargan entre los dos.
- ¿A vos te llaman gil, no?
- ¿Vos sabes el camino?

Luego de algunos minutos.

- ¿Cuanto falta?
- Poco, ya se respira más fresco.
- Yo solo huelo a culo.
- Te lo hubieras lavado.
- Me refería a tu olor a culo.
- ¿Ahora sos puto también?
- Dejen de hablar quiero ver si escucho el arroyo que está en la entrada.
- Boludo, agarralo de la manija. Así se te va a resbalar.
- Dejá de decir huevadas. No se resbala nada.
- Es pasando la curva que ven ahí delante.

Media hora después.

- Acá no está la salida.
- Me debo haber confundido en alguna de las intersecciones.
- ¿Hiciste derecha, derecha e izquierda?
- Creo que si.
- ¿Creo?
- ¿Cree dijo?
- Si.
- Vos sos un pelotudo, hace una hora que estoy cargando con esta cosa y ahora me decís que no es por acá.
- Pará. Dejame pensar.
- Cagamos. Nos perdimos.
- No puede ser que estemos lejos.
- Sacá el mapa que te dieron.
- Lo tenes vos, me lo pediste antes de entrar.
- No, te lo di. Lo guardaste junto con la cantimplora.
- Yo no tengo la cantimplora.
- ¿La tenes vos?
- Habíamos quedado que la traía el.
- Si, pero dice que me la dio con el mapa, pero yo no tengo nada.
- Ahora tengo sed.
- No tenes sed. Es psicológico. Yo lo estudié. Uno siempre tiende a tener deseos de lo que no puede acceder en determinado momento.
- ¿Vos sos un pelotudo, eso también lo estudiaste? ¿No puedo tener sed ahora?
- Es que no la tenes. Tu cerebro cree tener sed al saber que no tenes nada para tomar.
- ¿Van a seguir diciendo boludeces o me van a ayudar a pensar como volvemos?
- No tengo idea de donde estamos.
- Doblamos mal en la última curva. Creo que tendríamos que haber seguido derecho y doblar en la siguiente.
- ¿Creo?
- Si, creo.
- ¿Y que hacemos entonces?
- Retrocedamos.
- ¿Hasta la intersección?
- Si, pero dejame ir adelante que veo mejor y sé por donde pisar.
- Pasá por atrás mío, porque no puedo girar con esta cosa. Se me resbala de las manos.

Al cabo de una hora.

- Listo, ahora derecho. Por acá está la salida.
- A mi no me suena haber visto antes esta mancha en la roca.
- A mi tampoco.
- Si, es por acá. Te acordás que ahí nos sentamos un rato.
- No, para mi no fue ahí.
- Era parecido el lugar.
- Esto es un laberinto, no vamos a salir mas.
- ¿Que hora es?
- No sé, no traje el reloj para que no se me mojara.
- Las siete y media. En un rato se va a hacer de noche seguro.
- Estoy cansado, sentémonos un rato. Nos van a venir a buscar.
- Me duelen los pies y ya estoy podrido de cargar con esto.

Treinta minutos después.

- Che, boludo.
- Uh, me quedé dormido.
- ¿Escuchaste?
- ¿Que?
- Esa voz.
- ¿Cual?

"En quince minutos cerraremos el parque. Esperamos que hayan disfrutado de su estadía y los esperamos en el día de mañana a partir de las diez. Muchas Gracias"

- Esa.

1 comentario:

Karina dijo...

Je, ta bueno ; ). Te quiero mucho Estanis! Muack!